Las claves del ‘caso Monasterio’

La líder de Vox en Madrid se hizo pasar por arquitecta sin serlo e hizo junto con su esposo, el empresario Iván Espinosa de los Monteros, al menos diez obras irregulares, según pruebas en documentos y testimonios de sus clientes

Rocío Monasterio abrió un despacho de arquitectura e interiorismo en 2002, antes de entrar en política como líder destacada del partido de extrema derecha Vox. Desde hace un mes y medio este periódico ha revelado pruebas que indican que Monasterio cometió numerosas irregularidades durante su práctica profesional. Su esposo y hoy también líder de Vox, el empresario Iván Espinosa de los Monteros, actuó en muchos casos como promotor inmobiliario o constructor. Conocemos ya irregularidades en al menos diez obras distintas que afectaron a decenas de clientes.

Las pruebas son de cuatro tipos:

Pruebas de intrusismo: Monasterio estudió arquitectura en los años 90 pero no terminó la carrera hasta octubre de 2009, y no se colegió hasta el 21 de diciembre de ese año. Sin embargo, su nombre y firma aparece en al menos cuatro planos en años anteriores. Monasterio no necesitaba estar titulada para hacer obras de interiorismo, ya que se trata de reformas pequeñas, con carácter muchas veces decorativo. Pero su nombre y firma aparece en planos de mayor envergadura. Las actividades que requieren la titulación de arquitecta son detalladas por el artículo 10 de la Ley 38/1999 de Ordenación de la Edificación que incluye entre estas, «todas las intervenciones sobre los edificios existentes, siempre y cuando alteren su configuración arquitectónica». De cara al público también se hizo pasar como arquitecta, según afirman sus antiguos clientes, y según artículos de prensa de aquella época. El nombre de su propio estudio, Rocío Monasterio y Asociados, favorecía esa confusión.

Supuesta falsificación de un documento oficial: El Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid ha revelado que no constan en sus archivos siete planos de Rocío Monasterio de 2005. Monasterio presentó esos planos ante el Ayuntamiento de Madrid.

Venta de lofts supuestamente fraudulenta: Monasterio se especializó en la reconversión de fábricas y talleres en lofts, un tipo de inmueble inspirado en los espacios industriales de Nueva York convertidos en viviendas. Pero en España no se puede vivir en ellos porque no es posible obtener un permiso de habitabilidad en suelo industrial. Sin embargo sus clientes dicen que ella les aseguraba que conseguiría las licencias porque tenía contactos en el Ayuntamiento de Madrid, algo que ella ha negado. Monasterio también asegura que sus compradores sabían que no podrían vivir en esos inmuebles.

Obras sin licencia: Monasterio también hizo obras sin la obligatoria licencia municipal, según las pruebas que ha recabado este periódico. Fuentes del sector dicen que en Madrid se realizan numerosas obras sin licencia, tanto pequeñas reformas como reconversiones. Como son difíciles de detectar desde el exterior, muchos propietarios, con la connivencia de algunos constructores y arquitectos faltos de escrúpulos, se ahorran costes al no comunicar estas obras. En Madrid conseguir una licencia de obra es una odisea que puede demorar hasta 16 meses.

UNOS HECHOS DE HACE MÁS DE DIEZ AÑOS

Los documentos y testimonios contra Monasterio apuntan a que supuestamente cometió un delito de intrusismo profesional del artículo 403 del Código Penal. y otro de falsificación de documento público del artículo 392. Pero estos delitos habrían prescrito ya que han pasado más de cinco años, como estipula el artículo 131 del Código Penal.

También ha prescrito la posible responsabilidad deontológica. El Real Decreto 129/2018 que regula los Estatutos de los Colegios de Arquitectos establece los plazos a los que prescriben las infracciones.

Las leves, a los seis meses.

Las graves, a los dos años.

Las muy graves, a los tres años.

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